• Título: «El guardián entre el centeno»
  • Autor: J.D. Salinger
  • Editorial: Alianza Editorial
  • Edición: 2006
  • Páginas: 266
  • ISBN: 9788420660851
  • Opinión:

 

 

«El guardián entre el centeno» es uno de esos libros que dividen a los lectores en dos grupos: los que ya lo han leído y los que lo tienen en la lista de libros pendientes. No de manera literal, me refiero a que está considerado un auténtico clásico del siglo XX y un referente dentro de la literatura norteamericana de posguerra (Segunda Guerra Mundial), y como tal, es un título siempre recurrente para los más interesados en la literatura universal. En mi caso, estuvo años en esa lista de «pendientes» y ahora me arrepiento. No porque sea espectacular, más bien porque lo habría sido en caso de haberlo leído durante mi adolescencia.

Publicada originalmente en 1945, la obra maestra de Salinger se convirtió inmediatamente en una obra de culto de toda una generación de lectores. La impresionante fuerza con que el adolescente protagonista se mira a sí mismo es de una brillantez sostenida como solo muy pocos autores pueden lograr. Todo un clásico del siglo XX. Un muchacho, convaleciente en una clínica psiquiátrica, cuenta sus aventuras en Nueva York cuando, después de ser expulsado del colegio, decide vivir su vida perdido en la inmensa ciudad. Es ésta no solo la novela más importante del autor, sino también especialmente representativa de la novelística norteamericana de la posguerra.

Fuente: Contraportada de la propia novela

Holden Caulfield es el protagonista de un viaje que tiene como punto de partida un estricto y exclusivo colegio americano; como destino: la casa de sus padres un Nueva York. El motivo del viaje no es otro que su expulsión de dicha escuela y la trama de la obra transcurre durante los días que separan su marcha y el día en que sus padres lo esperan. Los encuentros y anécdotas que le ocurren en este viaje son los hechos que nos narra desde su propio punto de vista el joven Holden.

Es posible que este tipo de sinopsis sean responsables de que no me haya animado a leer la novela hasta ahora. Creo que es un error centrarse en la trama y lo que debería recalcarse siempre es que la grandeza de esta obra está en la habilidad que tuvo el autor para narrarla.

Salinger consigue que a través de los ojos del protagonista veamos el mundo de un adolescente inadaptado y que lo odia absolutamente todo. Conoceremos sus temores, sus inseguridades y también de sus acciones, muchas veces impulsadas contra su propio sentido común. Un adolescente no siempre actúa tontamente porque es tonto o incapaz. La mayoría de las veces lo hace incluso a sabiendas de que lo que está haciendo es una idiotez. El lenguaje con el que se expresa el joven es la baza principal, que el autor juega con maestría.

Mientras leía «El guardián entre el centeno» no podía evitar pensar en otras novelas, como por ejemplo «Rebeldes» —1966— de Susan E. Hinton. No por la temática o la forma, sino por cómo consigue que un lector adolescente pueda sentirse reflejado con los sentimientos más primitivos de sus protagonistas, entre ellos: la incomprensión. Si «Rebeldes» es uno de los «libros de mi vida» es porque lo leí con 15 años. Si hubiera leído «El guardián entre el centeno» con esa edad, también hoy lo sería. Manteniendo claro está, la perspectiva y la distancia con la sociedad americana de la posguerra (Segunda Guerra Mundial), la novela trata de los problemas más básicos de un adolescente son universales.

Conclusión: Imprescindible lectura, que debe hacerse cuanto antes mejor, por si llegas tarde.

J.D. Salinger

Fuente: www.biografiasyvidas.com

 

(Jerome David Salinger; Nueva York, 1919 – Cornish, New Hampshire, 2010) Escritor estadounidense. Empezó su carrera literaria en 1940, con la publicación en diversas revistas de su país de relatos y piezas teatrales, que había escrito durante una estancia en Europa. En 1942 se alistó en el ejército y participó en diversas acciones bélicas, entre ellas el desembarco de Normandía. Durante su época de combatiente inició la redacción de su obra más conocida, El guardián entre el centeno (1951), novela escrita desde el punto de vista de un adolescente enfrentado a la hipocresía del mundo adulto, y que contiene grandes dosis de ironía. La obra obtuvo un éxito espectacular y fue rápidamente traducida a diversos idiomas. Le siguieron algunos volúmenes de relatos (Fanny y Zooey, 1961; Levantad, carpinteros, la viga del tejado, 1963; Seymour: una introducción, 1963), escritos desde un buscado aislamiento en una granja, donde vivió junto con su esposa y sus hijos.

Fuente: www.biografiasyvidas.com