“La isla del tesoro” es uno de esos libros que se empeñan en catalogar entre un rango de edades, de 9 a 12 años. ¿Y qué pasa si tengo muchos más pero me apetece leer una gran aventura? Bien, pues en ese caso —y como en tantas otras ocasiones—, mejor olvidarnos por completo de catálogos y etiquetas. La obra de Stevenson es una aventura en toda regla y no solo eso, es la aventura decimonónica en la que se gestan la mayoría de arquetipos piratas que han venido después.

El protagonista de este magnífico libro es un niño, Jim Hawkins. Su emocionante aventura comienza el día en que un viejo marinero con la cara marcada por un sablazo llega a la posada de su padre. El cofre que transporta el desconocido contiene un extraño mapa, que Jim descubrirá por casualidad. A partir de este momento, nuestro joven protagonista emprenderá un arriesgado viaje en busca del tesoro del temido capitán Flint. En esta edición, destacan la cuidada adaptación del magnífico texto original, respetando su estructura, la fidelidad al espíritu crítico de la novela y las espléndidas ilustraciones con las que viajaremos hacia una gran aventura. Existe una guía de lectura que se puede descargar gratuitamente en la que, capítulo a capítulo, se ofrece la posibilidad de analizar la obra desde diferentes puntos de vista a través de las actividades.

Robert Louis Stevenson estaba dibujando un mapa, por puro entretenimiento, cuando se le ocurrió la idea de escribir una aventura de piratas, inspirado por las musas y la fantasía a las que el autor nunca ponía fronteras. Ese día plantó la semilla para escribir “La isla del tesoro”

Durante la lectura de las aventuras de Jim hawkings, Long John Silver y compañía, es difícil dejar de pensar en la inmensa huella que ha dejado en todas las novelas del género que han venido después. Si nos pidieran, por ejemplo, que dibujásemos un pirata cualquiera, sin duda dibujariamos al Silver de Stevenson. Patas de palo, canciones marineras, loros que delatan a los intrusos, tesoros escondidos, traiciones y ron. Todo eso es “La isla del tesoro”.

Quizás una de las razones por las que he tardado en leerla sea precisamente que, a sabiendas de esa influencia, ¿qué sorpresa podía esperar? La respuesta es sencilla: la misma novela. La manera en que está escrita hace que no puedas parar de leer, olvidando por completo los análisis inútiles y queriendo indagar más en esos personajes tan misteriosos. Incluido ese capitán Flint del que todos hablan y al que todos temen, incluso después de muerto.

«Quince hombres en el cofre del muerto…
¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Y una botella de ron!»

 

Al contrario que algunos autores coetáneos, Stevenson evitaba cargar excesivamente sus relatos con enumeraciones interminables o descripciones técnicas aburridas, una baza a su favor para los que leemos esos clásicos muchos años después.

Del libro se han realizado muchas adaptaciones cinematográficas y de todo tipo. Destacando quizás la versión de 1972, escrita y protagonizada por Orson Wells, y la adaptación de Disney con los Teleñecos de Jim Henson.

Treasure Island - Orson WellsTreasure Island - Muppets

Así como la influencia en una de las sagas más exitosas de los últimos años: Piratas del Caribe, donde es también indudable.

Ahora bien, si os gusta el género pirata y habéis leído “La isla del Tesoro”, no podéis por nada del mundo dejar de ver la serie de Netflix “Black Sails”. Esta serie narra las aventuras de los piratas protagonistas de la novela, muchos años antes de que en ésta se expliquen sus hazañas. Imprescindible.

Conclusión: Entretenida y divertida, si te gustan las aventuras.

Sobre la edición que he leído yo —Ediciones SM 1996—, decir que gracias a ella, he descubierto a un ilustrador que no conocía y que merece mucho la pena. Os dejo un enlace a su web para que le echéis un vistazo Françoise Place.

 

Robert Louis Stevenson

Robert Louis StevensonFuente: wikipedia

 

Robert Louis Balfour Stevenson (Edimburgo, Escocia, 13 de noviembre de 1850-Vailima, cerca de Apia, Samoa, 3 de diciembre de 1894) fue un novelista, poeta y ensayista escocés. Su legado es una vasta obra que incluye crónicas de viaje, novelas de aventuras e históricas, así como lírica y ensayos. Se lo conoce principalmente por ser el autor de algunas de las historias fantásticas y de aventuras más clásicas de la literatura juvenil, como La isla del tesoro, la novela histórica La flecha negra y la popular novela de horror El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, dedicada al tema de los fenómenos de la personalidad escindida y que puede ser clasificada como novela psicológica de horror. Varias de sus novelas continúan siendo muy famosas y algunas de ellas han sido llevadas varias veces al cine del siglo XX, en parte adaptadas para niños. Fue importante también su obra ensayística, breve pero decisiva en lo que se refiere a la estructura de la moderna novela de peripecias. Fue muy apreciado en su tiempo y siguió siéndolo después de su muerte. Tuvo continuidad en autores como Joseph Conrad, Graham Greene, G. K. Chesterton y H. G. Wells y en los argentinos Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.


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