Sueños de verano” es una antología publicada por Libros y Literatura

El relato “In the summertime” de Javi Fernández fue seleccionado el pasado mes de septiembre para formar parte de la antología “Sueños de verano” de Libros y Literatura, a partir del concurso del mismo nombre. En el libro, que podéis conseguir en su web, encontraréis todas las historias seleccionadas, así como la ganadora “Divergencias” de Ana Martínez Benlliure y el accésit “Sísifo playero” de Joan Baqués Arús.

Os dejamos a continuación con el relato de Javi Fernández, a ver qué os parece. 

In the summertime

Feb 4, 2019 | Premios, Relatos | 2 comentarios

Hay actos tan oscuros que resulta sencillo ocultarlos, incluso cuando la extrovertida niñez juega en contra. Después, esos secretos mutan año tras año hasta volverse tan afilados que te rajan de dentro a fuera.

Recién estrenaba mis ocho añitos y en aquel verano de 1970 “In the summer time” no paró de sonar durante nuestro último viaje en familia. Estábamos de vacaciones en una de esas casas apartadas de todo, a unos suficientes cinco minutos de toda civilización. Para mis padres, estar rodeados de árboles era sin duda un merecido descanso del guerrero. Para mí en cambio, se presentaba como una condena al aburrimiento absoluto. Pregunté si podía ir a jugar por el bosque y la respuesta fue como un bálsamo para mis aspiraciones: «claro hijo, ahora ya eres mayor. Pero procura estar siempre a una distancia desde la que puedas escuchar el llanto de tu hermana, ¿de acuerdo?». Acepté. La pequeña solía llorar tan fuerte que creí aquella frontera suficiente. Pobrecita, sus dos primeros años habían estado llenos de reflujos y llagas en la garganta.

Me gustaba ir al riachuelo que, tímido, se escondía entre las paredes calcáreas de la montaña para salir en otro punto del bosque. Al principio me costaba encontrarlo pero en cuanto intuí su patrón, lo sorprendía cada vez que asomaba la cara. El tercer día lo vi aparecer en la parte baja de un cerro. «Desde ahí abajo», pensé, «no creo que pueda oír a la niña», pero me dispuse a bajar igualmente, claro. A media bajada, una de las raíces a las que me agarraba, se apartó justo cuando le iba a echar mano. Con la caída, me torcí el pie derecho hasta la rotura, que con un “crack” descargó sobre mí un latigazo insoportable. Enseguida entendí que desde allí abajo, donde yo no escucharía el llanto de mi hermana, ella tampoco sería capaz de escuchar el mío, así que no lloré. Grité, eso sí. Y habría acabado llorando si la situación se hubiera alargado. Cuando empezaba a ser consciente de que no sería capaz de escalar el desnivel, escuché detrás mío unos pasos que pisaban el seco sotobosque. La anciana tenía el pelo enmarañado y las hojas decoraban tanto su melena como su vestido hecho también de maleza. Me tranquilizó con sus ojos, en ellos vi la ayuda que necesitaba. Se agachó, sacó de una de sus bolsitas un ungüento lleno de marrones y verdes olores y lo aplicó sobre la piel de mi pie. Con una voz tan dulce como la de mamá, me dijo: «Sana, sana, culito de rana, si no se cura hoy, se…». El dolor fue desapareciendo y dejé de sentir el pie. Volví a notarlo paulatinamente, curado y en plena forma. «Gracias», le dije. Ella me contestó con una sonrisa y desapareció entre zarzas y arbustos. Con una última mirada me hizo saber que estaba en deuda por los servicios prestados y el corazón se me quebró con una herida más grave que la que había tenido en el pie unos minutos antes. Un dolor que jamás sanaría.

Aquella noche vino a buscar su recompensa. Pude haberla acompañado para siempre hasta su reino, pero aquel niño de ocho años, rebosante de egoísmo, optó por ofrecerle una alternativa. Dejé abierta la puerta de nuestro retiro veraniego de 1970 y, mientras todos los demás dormían en la casa, le di mi consentimiento.

Aquella noche mi hermana no lloró y pasó a ser parte del bosque.

La tortura puede venir desde muchos rincones. Y es curiosa la vida que aprovecha una canción cándida y feliz para recordarme, verano tras verano, aquellas vacaciones en las que “la familia feliz” dejó de serlo para siempre.

Javi Fernández – Narranación

2 Comentarios

  1. Geo

    Era per guanyar i tot! Prenc nota… A la propera, també escolliran el meu, muihihi! Enhorabona!! 🙂

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    • narranacion

      Jajajaja… no tinc cap dubte que l’escolliran també.

      Responder

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