Extracto de “El espejo”

El chico se mira al espejo y se sorprende al ver su mala cara. Esas ojeras cada vez más oscuras nunca han estado tan pronunciadas. «Es esa porquería de trabajo —dice entre dientes—, esa maldita tienducha con sus clientes imbéciles. Ojalá me salga otro trabajo pronto».

Al día siguiente, uno de los clientes lo trata tan terriblemente mal que el chico necesita esconderse en el baño después para gritar su ira contenida e incluso llorar de impotencia. Más tarde llega a casa como en un oasis y se mira al espejo, observa sus ojos hinchados por el llanto y con una profunda luz de enfado en su interior. Los labios están fruncidos y casi parece que encogen.

Laura Vivancos

Autora del relato

Eduee

Ilustración

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