Observa en el espejo sus ojeras, otra noche en vela. “My way” en la radio lo emboba mientras se fija en la ventana del lavabo, la que nunca abre. Quizás tras ella encuentre una escalera de emergencia atravesando el tragaluz. Tal vez lleve a una terraza abierta al cielo y donde lo hechizará una mujer alada de pechos descubiertos. Practicarán sexo sin conocer sus nombres y dormirá sin despertador…

Una vocecita rompe el duermevela. Alza a su pequeña a la que ya echaba de menos. La besa y todo se llena otra vez de luz. Cierra la ventana. “A desayunar”

 

“El cansancio” es un microrelato escrito a partir del desencadenante: Ventana